Aurélie Nemours


1910 - 2005
Nacida en octubre de 1910 en París, Nemours se inscribió en 1929 en la Escuela del Louvre para estudiar Arqueología e Historia del Arte, interesándose por la pintura del Antiguo Egipto y el Románico, la pintura española y el arte moderno.

Entre 1937 y 1940 estudió el grafismo moderno como alumna de Paul Colkin, que había alcanzado gran notoriedad con sus carteles y escenografías para espectáculos teatrales; en su estudio, Nemours practicó el dibujo al natural.

A continuación, entre 1941 y 1944, como alumna de la academia de André Lhote, se dedicó al aprendizaje de nuevas técnicas y nuevos conocimientos sobre pintura, pero sus planteamientos teóricos sobre el arte abstracto difirieron de los de su maestro y de 1948 a 1950 estudió en el taller de Fernand Léger, que le orientó hacia las formas exactas de aristas nítidas y unos planteamientos geométricos nada dogmáticos.

Su primera exposición individual tuvo lugar en la Galería Colette de París en 1953, con catálogo prologado por Miche Seuphor, quien le descubrió el trabajo de Piet Mondrian.

Su obra forma parte de las colecciones de importantes museos, como el Nacional de Arte Moderno de París, el Victoria y Albert de Londres, el de Bellas Artes de Dallas (EEUU), el Museo de Grenoble (Francia) y el de Bellas Artes de Düsseldorf (Alemania).

Fu Baoshi

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEimtBKvYNA2SMzY0Pw5H9N7a9zkDnZBWpbKEbMGVcUoUphitiPEnz-pefNpW0bUXn5GT0NxXlrdXJJIya_4W4M85ESggezyd1C6xiiGcPawO1SG_379dSugReJwmIynI6eJRHOVPh5sKlx6/s1600/Baoshi+FU.jpg


Estudio






Pintura Catalina Valencia 2011
















"Camina o siéntate, pero no te tambalees" (Ummón)

Dios de mi alma

En ti confio

Eres mi esperanza

Eres mi placer

En ti descanso

En ti confio

Amor por ti abunda


Los contenidos de nuestra mente están cambiando constantemente. Pasamos por estados mentales positivos y negativos, por momentos de generosidad, ética, amor, etc., y por momentos de rencor, avaricia, desconsideración y demás. La mente cambia y en ella existen infinidad de posibilidades. Entre todas, una resalta por su belleza y distinción, por su poder y relevancia,la compasión.
Es una actitud firme y enérgica que se define como la determinación de
acabar con el dolor donde quiera que se encuentre; es la actitud que anhela acabar con el sufrimiento de los demás, una disposición que siempre nos lleva a actuar y que nos impulsa a ser cada vez más capaz de beneficiar a los demás.
Ver a alguien sufriendo y decidir ayudar a esa persona a salir de ello es compasión.
Esta capacidad de movilizarse ante el sufrimiento de los demás es sumamente importante en el proceso de maduración personal y uno de los elementos clave del sendero a la realización espiritual. De la misma manera que para obtener una buena cosecha son imprescindibles unas semillas de buena calidad, que luego debemos regar y fertilizar para finalmente dejar que sus frutos
maduren al sol; asimismo, para obtener esta cosecha de la plenitud humana, es esencial la compasión, con la particularidad de que — a diferencia de las tres condiciones previas (las semillas, el agua y el tiempo) — la compasión es importante siempre, al inicio del camino, en el proceso y al final.
Al comenzar la práctica espiritual lo que nos impulsa a implicarnos en
ella es la compasión. Luego, conforme avanzamos en la conciencia y la compasión crece, al percibir el sufrimiento de los demás sentimos un intenso deseo ayudarles y hacer que sean felices, algo se despierta en nosotros que nos impulsa a esforzarnos por adquirir la capacidad de ayudar a los demás.

Pablo de tarso afirmaba que la compasión es "reír con los que ríen y llorar con los que lloran", enlazando el valor de la compasión con la idea de compartir, este versículo enfatiza más bien la virtud de la empatía. El sentimiento de compasión se ha asociado a un sentimiento pasivo de lástima o pena ante la desgracia que nos produce el dolor de otro. Sin embargo, la solidaridad, como positiva actitud de generosidad y cuidado de los demás resulta psicológicamente incomprensible sin el motivo de la compasión.


Los contenidos de nuestra mente están cambiando constantemente. Pasamos por estados mentales positivos y negativos, por momentos de generosidad, ética,
amor, etc., y por momentos de rencor, avaricia, desconsideración y demás. La mente cambia y en ella existen infinidad de posibilidades. Entre todas, una resalta por su belleza y distinción, por su poder y relevancia,la compasión.
Es una actitud firme y enérgica que se define como la determinación de
acabar con el dolor donde quiera que se encuentre; es la actitud que anhela
acabar con el sufrimiento de los demás, una disposición que siempre nos lleva a
actuar y que nos impulsa a ser cada vez más capaz de beneficiar a los demás.
Ver a alguien sufriendo y decidir ayudar a esa persona a salir de ello es compasión.
Esta capacidad de movilizarse ante el sufrimiento de los demás es sumamente importante en el proceso de maduración personal y uno de los elementos clave del sendero a la realización espiritual. De la misma manera que para obtener una buena cosecha son imprescindibles unas semillas de buena calidad, que luego debemos regar y fertilizar para finalmente dejar que sus frutos
maduren al sol; asimismo, para obtener esta cosecha de la plenitud humana, es esencial la compasión, con la particularidad de que — a diferencia de las tres condiciones previas (las semillas, el agua y el tiempo) — la compasión es importante siempre, al inicio del camino, en el proceso y al final.
Al comenzar la práctica espiritual lo que nos impulsa a implicarnos en
ella es la compasión. Luego, conforme avanzamos en la conciencia y la compasión crece, al percibir el sufrimiento de los demás sentimos un intenso deseo ayudarles y hacer que sean felices, algo se despierta en nosotros que nos impulsa a esforzarnos por adquirir la capacidad de ayudar a los demás.

pablo de tarso afirmaba que la compasión es "reír con los que ríen y llorar con los que lloran", enlazando el valor de la compasión con la idea de compartir, este versículo enfatiza más bien la virtud de la empatía. El sentimiento de compasión se ha asociado a un sentimiento pasivo de lástima o pena ante la desgracia que nos produce el dolor de otro. Sin embargo, la solidaridad, como positiva actitud de generosidad y cuidado de los demás resulta psicológicamente incomprensible sin el motivo de la compasión.

EL PODER DE LA PALABRA


FOTOGRAFIA CATALINA VALENCIA R
God can turn your mess into a message JoyceMeyer

Disappointments are for a season. Relationships are for a lifetime." Victoria Osteen

With man this is impossible, but with God all things are possible! Don't give up on your dreams - Miracles Happen joelosteenmin